Un lunes difícil, sorteando olas y vientos.
Supongo que siempre hay días así en todas las profesiones. Lo que más gasta son esas cosas sencillas que tienden a complicarse por mala comunicación. No voy a hacer una catarsis en esta entrada, lo que busco es reflexionar un poco en las actuaciones tomadas y dejar constancia para no repetir errores y evitar malos pasos futuros.
El email se queda corto. Hay situaciones de entendimiento para las cuales el email se queda corto. Es mejor el teléfono, la voz tiene mucha más información que simples líneas escritas, y aunque prefiero el email como medio para dejar constancia de lo dicho y acordado, hay veces que es mejor ir y usar la maravillos comunicación hablada. Los timbres de voz, la posibilidad de retroalimentación instantanea, el pedir que no se te mal entienda, etc. ayuda muchísimo.
La proactividad paga. Yo prefiero tomar el camino de la anticipación. Casi no me gusta actuar porque me han regañado o me han dicho que algo está mal ejecutado. Siempre tratamos de ir un paso adelante, sugerir, recomendar, etc. Pero bueno, hay situaciones normales que siempre se salen del patrón. Entonces es mejor proponer acciones concretar en lugar de seguir hablando y hablando. Un amigo pasó más de tres semanas en discusiones sin lograr avanzar nada. Despilfarro de energía y tiempo.
Es mejor tomar un descanso. Nadie dice que debemos actuar en el momento. Me tuve que tomar un receso para atender otras obligaciones, y cuando regresé creo que tenía las ideas más claras. No es obligatorio contestar cada email en el momento.
Al final amamos nuestro trabajo y nos esforzamos todos los días persistiendo por ser mejores profesionales. Y de proveer productos y servicios que satisfagan a nuestros clientes. Las tormentas temporales no deben hacernos perder la ruta que nos lleva a buen puerto. Compañías saludable y relaciones sanas.
