Violencia onmipresente
Un muchacho le grita la cajera de la cafetería porque le sirvió el sandwich frío. La señora del bus le de un codazo a otra porque no le cede el paso (adrede), el tipo del carro acelera en vez de darle el paso al microbus escolar. El hijo le grita al papá: "te odio, haz arruinado su vida", el papá regaña a su hija de 14 porque regresó tarde y que le dice que es una verguenza.
Y es que no hay que entrar a una prisión de máxima seguridad para encontrarnos con una experiencia de verdadera violencia. En El Salvador tenemos un problema tan grave y pasado de toda normalidad. No se trata de delincuencia juvenil, se trata de una macabra organización que provoca terror y se robuztece cada día más. Matan, hieren y lastiman sin misericordia porque es un negocio muy muy rentable.
Pero creo que esto es como el grano más inchado y más grande. Hay otras manifestaciones de que algo no anda bien. Manifestaciones como las que he escrito en el primer párrafo. Pero creo decir No a la violencia no basta, debemos tener un compromiso con la paz. Al tratar a los demás con estima, con respeto, dar el beneficio de la duda, ser comprensivo.
Casi veo la cara de los cínicos que creen que ganan más imponiendo su forma de pensar y de actuar. Yo creo que si juntos modelamos y enseñamos un mejor estilo de vida, podemos convencer que la violencia nos está dejando muchas facturas que pagar y deudas morales que dejan grandes números en rojos.
Quiza solo escribo esto para afirmar esta convicción en mí. No debe haber violencia, pero debemos fomentar la otra forma de vivir. La forma que elimina la violencia de raíz. La conviencia pacífica y respetuosa.
